Tuve mucho miedo de no volver a cantar,
de no volver a sonreír, de no volver a hablar sin temblar.
No sé cuánto me dure, pero mientras tanto, lo disfruto
como si fuera la persona más bendecida del Universo.
Aunque no haya nadie para ver mi sonrisa,
aunque no haya nadie para escuchar mi voz.
Mi cuerpo volvió a mi.
Y yo aquí aún estoy.